BLOG ACTIVO!!! SUBO UNA ENTRADA DIARIA, HABLANDO DE MI VIDA O COSITAS INTERESANTES ;)
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viernes, 28 de agosto de 2026

 El universo nunca te dará paz en los lugares donde no debes quedarte.

El tarot

Desde hace bastante tiempo el tarot era algo que me llamaba la atención. Siempre había tenido curiosidad por saber cómo funcionaban las cartas, qué significaba cada una… pero nunca me había atrevido realmente a acercarme a este mundo y creo que, sobre todo, era por respeto. Hasta que algunas personas me acercaron un poco más a este mundo y empecé a conocer las cartas, a descubrir sus significados y, poco a poco, lo que al principio era simplemente curiosidad terminó convirtiéndose en algo que actualmente me encanta.

Ahora tiro las cartas y me gusta muchísimo aprender sobre ellas. Todavía siento que me queda muchísimo por descubrir porque el tarot es un mundo enorme y creo que nunca dejas de aprender. Una misma carta puede tener diferentes matices dependiendo de la pregunta, de las cartas que la acompañen… y no os voy a mentir, al principio preguntaba cosas como ¿le gusto a ese chico? o ¿voy a acabar con esta persona? para intentar adivinar el futuro. Pero con el tiempo entendí que  no se trata de preguntar cualquier cosa y esperar que las cartas te digan exactamente qué va a pasar y empece a usarlas para cosas como ¿qué necesito aprender de una situación? ¿qué camino puede ayudarme más? ¿qué estoy ignorando? ¿cómo puedo afrontar algo que me preocupa? ¿qué puedo hacer para sentirme mejor?..

Creo que precisamente eso es lo que más me gusta del tarot. No se trata solamente de saber qué significa una carta, sino de aprender a interpretarla, entender qué puede estar intentando reflejar y, sobre todo, utilizarla para conocerme un poquito mejor. 

Por eso he querido traer esta parte de mi mundo al blog. Abajo puedes entrar, elegir una carta y descubrir qué significa tanto cuando aparece al derecho como cuando aparece invertida. Quizás encuentres alguna que te llame la atención… 

Tarot Abrir el tarot
Los significados
Imágenes del Rider–Waite–Smith original de 1909, disponibles en Wikimedia Commons como dominio público. Se han usado enlaces de Wikimedia Commons para las cartas.
Significado de la carta

Cicatrizes

Hay cosas que llevamos en la piel que, aunque intentemos esconderlas, siguen formando parte de nosotros.

Durante mucho tiempo intenté ocultar mis cicatrices de mil maneras. Con manga larga incluso en verano, con maquillaje, buscando siempre la forma de que nadie las viera. Y no era solo esconderlas, era estar constantemente pendiente. Pendiente de si se había subido una manga, de si alguien había mirado demasiado, de si la luz hacía que se notaran más, de si alguien iba a preguntar… y llega un momento en el que ese esfuerzo cansa, y cansa muchísimo.

Cansa mentalmente estar pensando todo el tiempo en cómo tapar una parte de ti o que tienes que controlar cada movimiento para que aquello que llevas en la piel no quede al descubierto. Hasta que, poco a poco, llegas a un punto en el que simplemente te da igual y no porque deje de doler.

Los comentarios siguen doliendo. Algunos han dolido tanto que he llegado a llorar por ellos. Porque cuando alguien opina sobre nuestras cicatrices, muchas veces no sabe absolutamente nada de lo que hay detrás. No sabe lo que vivimos, lo que sentimos, lo que nos costó llegar hasta donde estamos. Solo ve unas marcas en la piel y cree que tiene derecho a juzgarlas, pero esas marcas cuentan una historia. Una historia que solo yo conozco completamente y nadie más. 

Mis cicatrices no tienen que ser bonitas para nadie, no tienen que ser agradables ni tienen que cumplir las expectativas de nadie. Tampoco tengo que sentir vergüenza por ellas para que los demás se sientan cómodos, porque al final son parte de mí. Y después de tanto tiempo intentando esconderlas, creo que también merezco descansar.

No quiero vivir pendiente de si alguien las ve. No quiero volver a sentir que tengo que taparme porque alguien pueda hacer un comentario. No quiero pasar otro verano escondida bajo una manga larga por miedo a una mirada.

Porque al final, quien quiera juzgar, juzgará. Quien quiera hablar, hablará. Y aunque duela, estoy aprendiendo que no puedo vivir intentando controlar lo que los demás piensan de mí.

jueves, 27 de agosto de 2026

Para mi Mai

Esta entrada esta dedicada para mi mejor amiga Mai, se que vas a leer esto y quiero que sepas que te quiero muchísimo y que estoy muy orgullosa de la persona que eres, y que pase lo que pase siempre me vas a tener aquí para lo que necesites, nunca lo olvides. Y también quiero dedicarles esta entrada a todas esas personas que han estado en esta situación y que no han tenido gente cerca que les comprenda.

A veces alguien aparece en tu vida y, cuando miras hacia atrás, te das cuenta de que ya estaba ahí de alguna manera. Antes de los mensajes, antes de las conversaciones, antes de las miradas y de todo lo que vino después. Como si la vida hubiera ido colocando pequeñas piezas sin que nadie se diera cuenta y eso es un poco lo que os pasó. Antes de que él fuera él, ya existía de alguna manera en tu vida. Tu madre ya lo conocía, tu hermano pequeño también se había cruzado con él y, por esas casualidades de la vida que en ese momento parecen no significar nada, vuestros caminos ya se habían encontrado varias veces. Por eso, cuando finalmente os encontrasteis de verdad, podía parecer que todo tenía sentido, como si de alguna manera todo lo que había pasado antes os hubiera llevado hasta ese momento.


Y quizá por eso fue tan bonito. Porque no era solamente conocer a alguien y enamorarse, era sentir que esa persona había llegado de una manera demasiado curiosa, demasiado inesperada y que había algo diferente. Como si, de alguna manera, estuviera destinada a aparecer en tu vida. Y creo que cuando sientes algo así es muy fácil pensar que esa persona va a quedarse para siempre, que si la vida se ha encargado de juntar tantas casualidades para que os encontréis, será por algo. Pero luego la realidad también es que incluso las historias más bonitas tienen momentos en los que algo deja de sentirse bien. Puedes querer muchísimo a una persona y aun así sentir que algo no funciona, que algo dentro de ti no está bien o que necesitas alejarte aunque no sea lo que realmente quieres.


Y creo que eso fue lo que pasó. Tomaste una decisión en un momento en el que seguramente no estabas bien, quizá sin pensar realmente en todo lo que vendría después. Lo dejaste y en ese momento parecía que era lo que tenías que hacer, pero después llegaron los recuerdos, las dudas y esa sensación de haber perdido algo que todavía querías. Porque dejar a alguien no significa automáticamente dejar de quererlo, y creo que eso es algo que a veces tardamos mucho en entender. Puedes ser tú la persona que decide irse y aun así ser la persona que más echa de menos al otro después.


Pasó el tiempo y, aunque han pasado dos años, parece que de alguna manera nunca habéis terminado de desaparecer de la vida del otro. Seguís buscándoos, seguís teniendo esa necesidad de saber del otro, de volver a aparecer, de alguna manera, aunque sea después de mucho tiempo. Y es raro porque parece que siempre queda algo pendiente, como si una parte de vosotros siguiera intentando entender qué pasó y por qué después de tanto tiempo todavía existe esa necesidad de volver a buscarse. Supongo que cuando alguien ha sido tan importante para ti no es tan fácil simplemente hacer como si nunca hubiera pasado nada y seguir adelante como si esa persona no hubiera formado parte de tu vida.


Pero también creo que hay una cosa que tienes que aprender, y es que no todo lo que sentimos está hecho para convertirse en algo otra vez. Que exista amor, que exista conexión y que todavía haya sentimientos no significa necesariamente que tengáis que estar juntos. A veces puedes querer a alguien muchísimo y aun así saber que estar con esa persona no es lo mejor para ti. Y sé que decirlo es muy fácil, pero hacerlo debe ser de las cosas más difíciles, sobre todo cuando una parte de ti sigue pensando en todo lo bonito que hubo y en cómo podrían haber sido las cosas si todo hubiera salido de otra manera.


Porque lo que vivisteis fue real. Fue importante para ti y seguramente siempre va a formar parte de tu historia de alguna manera. No tienes que quitarle importancia a lo que sentiste ni hacer como si nunca hubieras querido a esa persona solamente porque ahora las cosas sean diferentes. Hay personas que llegan a nuestra vida, nos enseñan cosas, nos hacen sentir muchísimo y luego, aunque nos cueste aceptarlo, llega un momento en el que tenemos que seguir nuestro camino. Y eso no significa que hayan sido una mala persona ni que la relación haya sido un error. Simplemente significa que las personas cambian, las situaciones cambian y nosotros también cambiamos.


Tú ya no eres la misma persona que eras cuando os conocisteis y él tampoco. Habéis vivido muchas cosas desde entonces y seguramente habéis aprendido muchísimo, aunque a veces no nos demos cuenta. Por eso creo que después de todo este tiempo quizá tienes que empezar a pensar más en ti. No en lo que él está haciendo, no en si volverá a buscarte, no en qué podría pasar entre vosotros, sino en lo que tú quieres para tu vida y en lo que realmente te hace bien. Porque quizá durante mucho tiempo has estado buscando una respuesta en él cuando en realidad esa respuesta solo la puedes encontrar tú.


Y no te digo que tengas que olvidarlo de un día para otro, porque sé que no funciona así. Tampoco tienes que dejar de quererlo para poder seguir adelante. Puedes querer a alguien y entender que no puedes estar con esa persona. Puedes echarlo de menos y aun así saber que necesitas elegirte a ti. Puedes guardar todos los recuerdos bonitos y agradecer lo que vivisteis sin tener que volver a vivirlo.


Y quién sabe qué pasará en el futuro. Puede que algún día dejéis de buscaros completamente o puede que la vida vuelva a cruzaros de alguna manera, porque ya sabes que la vida tiene esa costumbre de hacer cosas raras cuando no lo esperamos, como me has dicho tú muchas veces. Pero creo que ahora mismo lo importante no es saber qué pasará con él, sino saber qué quieres que pase contigo.


No tienes que volver a un lugar solamente porque una vez fuiste feliz allí. A veces queremos volver a algo porque echamos de menos cómo nos sentíamos en ese momento, no porque realmente queramos volver a vivirlo. Y quizá ahora te toca descubrir quién eres sin estar pendiente de esa historia, qué quieres, qué te hace feliz y qué cosas quieres conseguir por ti misma.


Quizá algunas historias no terminan porque dejen de ser bonitas, sino porque simplemente llegan hasta donde tienen que llegar. Y aunque ahora pueda doler, espero que algún día puedas mirar atrás y no pensar en todo lo que podría haber sido, sino en todo lo que fue. En todo lo que aprendiste, en todo lo que sentiste y en todo lo que esa persona significó para ti.


Y sobre todo, espero que algún día puedas mirar hacia atrás y pensar “qué bonito fue quererle”, pero que después puedas mirar hacia delante y pensar también “qué bonito es aprender a quererme a mí”

Tour por mi armario

miércoles, 26 de agosto de 2026

Sonder

Hay palabras que aprendemos y olvidamos a los pocos días y hay otras que, sin saber muy bien por qué, se quedan contigo y “sonder” es una de esas palabras para mí.

La descubrí hace unos años, por casualidad viendo tiktok, y desde entonces se convirtió en mi palabra favorita, porque describe una idea que, desde que la conocí, no he podido dejar de pensar.


Sonder es darse cuenta de que todas las personas que nos rodean tienen una vida tan compleja, intensa y real como la nuestra. Que cada desconocido que vemos por la calle tiene su propia historia, sus preocupaciones, sus recuerdos, sus sueños, sus personas favoritas, sus heridas y sus razones para ser como es y creo que eso es algo que olvidamos demasiado a menudo.


Vivimos nuestra vida desde dentro, somos los protagonistas de nuestra propia historia y sabemos por qué estamos cansados, por qué estamos enfadados, por qué hoy estamos más callados, por qué ciertas cosas nos duelen y por qué otras nos hacen felices, pero cuando miramos a los demás, solo vemos una pequeña parte.


Vemos a alguien que está serio en el metro y pensamos que tiene mala cara, vemos a alguien que responde mal y pensamos que es una persona desagradable, vemos a alguien distante y pensamos que es frío, vemos a alguien que actúa de una determinada manera y creemos que ya sabemos cómo es, pero sin embargo, no conocemos su historia.


No sabemos qué perdió, no sabemos qué tuvo que aprender demasiado pronto, no sabemos qué personas le hicieron daño, no sabemos qué está intentando superar, no sabemos qué le preocupa cuando llega a casa y quizá esa persona tampoco sabe nada de nosotros.


Eso es lo que más me gusta de sonder, te recuerda que nadie es simplemente “alguien” y cada persona que pasa a nuestro lado está viviendo una historia que probablemente nunca conoceremos, una historia llena de momentos que para ellos significan muchísimo y que para nosotros son completamente invisibles.


El creador de la palabra definió sonder como la conciencia de que cada persona que encontramos está viviendo una vida tan vívida y compleja como la nuestra y la palabra nació precisamente para poner nombre a una sensación que muchas personas habían experimentado pero que no sabían cómo expresar y quizá por eso me gustó tanto cuando la descubrí, porque hay algo especial en encontrar una palabra para algo que llevabas sintiendo sin saber que tenía nombre.


Para mí, sonder también significa mirar un poco más allá de las apariencias, no significa justificar cualquier comportamiento ni pensar que todo lo que hace una persona está bien, significa simplemente recordar que las personas somos mucho más que nuestras acciones de un momento determinado, que nuestras experiencias nos moldean, que todos llevamos cosas que los demás no pueden ver y que a veces alguien es egoísta porque ha aprendido a protegerse, o alguien es distante porque alguna vez acercarse le hizo daño y quien necesita tenerlo todo bajo control puede ser porque hubo una época en la que no pudo controlar absolutamente nada.