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jueves, 27 de agosto de 2026

Para mi Mai

Esta entrada esta dedicada para mi mejor amiga Mai, se que vas a leer esto y quiero que sepas que te quiero muchísimo y que estoy muy orgullosa de la persona que eres, y que pase lo que pase siempre me vas a tener aquí para lo que necesites, nunca lo olvides. Y también quiero dedicarles esta entrada a todas esas personas que han estado en esta situación y que no han tenido gente cerca que les comprenda.

A veces alguien aparece en tu vida y, cuando miras hacia atrás, te das cuenta de que ya estaba ahí de alguna manera. Antes de los mensajes, antes de las conversaciones, antes de las miradas y de todo lo que vino después. Como si la vida hubiera ido colocando pequeñas piezas sin que nadie se diera cuenta y eso es un poco lo que os pasó. Antes de que él fuera él, ya existía de alguna manera en tu vida. Tu madre ya lo conocía, tu hermano pequeño también se había cruzado con él y, por esas casualidades de la vida que en ese momento parecen no significar nada, vuestros caminos ya se habían encontrado varias veces. Por eso, cuando finalmente os encontrasteis de verdad, podía parecer que todo tenía sentido, como si de alguna manera todo lo que había pasado antes os hubiera llevado hasta ese momento.


Y quizá por eso fue tan bonito. Porque no era solamente conocer a alguien y enamorarse, era sentir que esa persona había llegado de una manera demasiado curiosa, demasiado inesperada y que había algo diferente. Como si, de alguna manera, estuviera destinada a aparecer en tu vida. Y creo que cuando sientes algo así es muy fácil pensar que esa persona va a quedarse para siempre, que si la vida se ha encargado de juntar tantas casualidades para que os encontréis, será por algo. Pero luego la realidad también es que incluso las historias más bonitas tienen momentos en los que algo deja de sentirse bien. Puedes querer muchísimo a una persona y aun así sentir que algo no funciona, que algo dentro de ti no está bien o que necesitas alejarte aunque no sea lo que realmente quieres.


Y creo que eso fue lo que pasó. Tomaste una decisión en un momento en el que seguramente no estabas bien, quizá sin pensar realmente en todo lo que vendría después. Lo dejaste y en ese momento parecía que era lo que tenías que hacer, pero después llegaron los recuerdos, las dudas y esa sensación de haber perdido algo que todavía querías. Porque dejar a alguien no significa automáticamente dejar de quererlo, y creo que eso es algo que a veces tardamos mucho en entender. Puedes ser tú la persona que decide irse y aun así ser la persona que más echa de menos al otro después.


Pasó el tiempo y, aunque han pasado dos años, parece que de alguna manera nunca habéis terminado de desaparecer de la vida del otro. Seguís buscándoos, seguís teniendo esa necesidad de saber del otro, de volver a aparecer, de alguna manera, aunque sea después de mucho tiempo. Y es raro porque parece que siempre queda algo pendiente, como si una parte de vosotros siguiera intentando entender qué pasó y por qué después de tanto tiempo todavía existe esa necesidad de volver a buscarse. Supongo que cuando alguien ha sido tan importante para ti no es tan fácil simplemente hacer como si nunca hubiera pasado nada y seguir adelante como si esa persona no hubiera formado parte de tu vida.


Pero también creo que hay una cosa que tienes que aprender, y es que no todo lo que sentimos está hecho para convertirse en algo otra vez. Que exista amor, que exista conexión y que todavía haya sentimientos no significa necesariamente que tengáis que estar juntos. A veces puedes querer a alguien muchísimo y aun así saber que estar con esa persona no es lo mejor para ti. Y sé que decirlo es muy fácil, pero hacerlo debe ser de las cosas más difíciles, sobre todo cuando una parte de ti sigue pensando en todo lo bonito que hubo y en cómo podrían haber sido las cosas si todo hubiera salido de otra manera.


Porque lo que vivisteis fue real. Fue importante para ti y seguramente siempre va a formar parte de tu historia de alguna manera. No tienes que quitarle importancia a lo que sentiste ni hacer como si nunca hubieras querido a esa persona solamente porque ahora las cosas sean diferentes. Hay personas que llegan a nuestra vida, nos enseñan cosas, nos hacen sentir muchísimo y luego, aunque nos cueste aceptarlo, llega un momento en el que tenemos que seguir nuestro camino. Y eso no significa que hayan sido una mala persona ni que la relación haya sido un error. Simplemente significa que las personas cambian, las situaciones cambian y nosotros también cambiamos.


Tú ya no eres la misma persona que eras cuando os conocisteis y él tampoco. Habéis vivido muchas cosas desde entonces y seguramente habéis aprendido muchísimo, aunque a veces no nos demos cuenta. Por eso creo que después de todo este tiempo quizá tienes que empezar a pensar más en ti. No en lo que él está haciendo, no en si volverá a buscarte, no en qué podría pasar entre vosotros, sino en lo que tú quieres para tu vida y en lo que realmente te hace bien. Porque quizá durante mucho tiempo has estado buscando una respuesta en él cuando en realidad esa respuesta solo la puedes encontrar tú.


Y no te digo que tengas que olvidarlo de un día para otro, porque sé que no funciona así. Tampoco tienes que dejar de quererlo para poder seguir adelante. Puedes querer a alguien y entender que no puedes estar con esa persona. Puedes echarlo de menos y aun así saber que necesitas elegirte a ti. Puedes guardar todos los recuerdos bonitos y agradecer lo que vivisteis sin tener que volver a vivirlo.


Y quién sabe qué pasará en el futuro. Puede que algún día dejéis de buscaros completamente o puede que la vida vuelva a cruzaros de alguna manera, porque ya sabes que la vida tiene esa costumbre de hacer cosas raras cuando no lo esperamos, como me has dicho tú muchas veces. Pero creo que ahora mismo lo importante no es saber qué pasará con él, sino saber qué quieres que pase contigo.


No tienes que volver a un lugar solamente porque una vez fuiste feliz allí. A veces queremos volver a algo porque echamos de menos cómo nos sentíamos en ese momento, no porque realmente queramos volver a vivirlo. Y quizá ahora te toca descubrir quién eres sin estar pendiente de esa historia, qué quieres, qué te hace feliz y qué cosas quieres conseguir por ti misma.


Quizá algunas historias no terminan porque dejen de ser bonitas, sino porque simplemente llegan hasta donde tienen que llegar. Y aunque ahora pueda doler, espero que algún día puedas mirar atrás y no pensar en todo lo que podría haber sido, sino en todo lo que fue. En todo lo que aprendiste, en todo lo que sentiste y en todo lo que esa persona significó para ti.


Y sobre todo, espero que algún día puedas mirar hacia atrás y pensar “qué bonito fue quererle”, pero que después puedas mirar hacia delante y pensar también “qué bonito es aprender a quererme a mí”

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