
Estoy cansada de los que creen saber más de mi vida que yo. De los que hablan sin tener ni idea de como soy, de lo que siento o de por qué tomo las decisiones que tomo.
Me da asco esa costumbre que tiene la gente de juzgar todo. Si haces algo, hablan. Si no lo haces, también hablan. Si cambias, eres un problema. Si sigues siendo igual, también encuentran algo que criticar. Parece que siempre tienen algo que decir, aunque nadie les haya pedido su opinión.
Y luego están los que sonríen delante de ti y, en cuanto te das la vuelta, tienen la necesidad de hablar de ti. Esa clase de personas son las que menos quiero cerca. No entiendo por qué hay gente que disfruta inventando cosas, exagerando historias o metiéndose en la vida ajena como si fuera entretenido.
Con el tiempo he aprendido que no todo el mundo merece estar en mi vida. Antes intentaba caer bien, explicar las cosas o justificarme. Ahora ya no. Si alguien quiere entenderme, bien. Y si no, también. No pienso gastar energía intentando convencer a personas que ya han decidido juzgarme.
Prefiero rodearme de pocas personas, pero que sean sinceras, que estén cuando tienen que estar y que no cambien según quién tengan delante. Así que sí, estoy cansada de la gente. Cansada de la hipocresía, de las críticas, de los que hablan por hablar y de los que creen que conocen tu vida por lo poco que ven.
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